El consumidor no es ciego, ni sordomudo, mucho menos bruto Por Abraham Espinoza
Exprimir un limón. Rasguñar un pizarrón. Ver un clavo junto a un globo. Nuestros sentidos están siempre alimentándonos de la información que nos entrega el mundo y nosotros tenemos la fortuna de encontramos en el intangible negocio de las percepciones, que son construidas con base en las señales que los sentidos nos entregan.
Algunos científicos mencionan que el amor se genera por medio del olfato: A través de la nariz, leemos los códigos de ADN de la otra persona y detectamos las sustancias que carece nuestro organismo, para que al procrearnos se complete una estructura inmunológica más completa y fortalecida.
Este choro científico nos lleva a entender que el consumidor busca complementarse de aquello que carece o desea obtener de las marcas.
¿De qué nos ayuda hablar de sentidos en el marketing? Es importante detectar qué estímulo genera nuestra marca, o cuáles son los que están alrededor de la categoría. Por ejemplo, todos los lengüetazos que recibe el dueño de un perro y la alegría que le provoca, o la sensación que tiene al abrir el empaque de comida para mascotas.
También es preciso definir si somos un producto o servicio, porque estaremos tocando los sentidos del consumidor de diferente manera. El cine contra la sopa, por ejemplo.
Los sentidos deben dar significados funcionales y emocionales al consumidor.
Más allá de irme por el camino literal de hablar de Starbucks, Niké, iPod o algún Spa, (que siempre hacen tan bien su chamba que son ejemplares para todos los temas), esta vez pensemos en marcas menos sofisticadas como Tortillinas Tía Rosa o Cemex.
El sentido del tacto es fundamental en ambos. Pero probablemente la suavidad connote sabor, mientras que la dureza promueva la calidad. Por lo mismo, el mismo tacto puede provocar apapacho o seguridad.
Los sentidos nos ayudan a dar una mejor experiencia en el consumidor.
Si los pies tienen terminales nerviosas, y estas terminales nerviosas tienen contacto directo con los órganos sexuales, imagínense a una mujer comprando zapatos.
Actualmente el hombre está explorando sus sentimientos. Es más consciente de lo que siente, y una marca que se quiera acercar a este segmento puede ser un buen guía al acompañarlo en esta búsqueda.
Según la programación neurolingüistica, los sentidos nos ayudan a percibir el mundo. Hay quienes son más visuales, auditivos, o kinestésicos (desarrollan varios sentidos). Si alguien es auditivo, costará un poco más de trabajo convencerlo con un estímulo visual.
Sería interesante que alguna agencia de investigación nos dijera qué sentido domina nuestros consumidores para tomarlo en cuenta en nuestro plan de medios, para tener una campaña más visual, auditiva, etc. O conocer qué sentido estimula nuestra competencia.
Al final del día, queremos conectar nuestras estrategias con seres humanos, y fuera de Elba Esther Gordillo, no conozco a ninguna persona que no tenga sentimientos ni esté influenciado por sus sentidos.
Para leer más incoherencias y dilatar tu pupila: http://abramcrombie.blogspot.com
I just want to feel… Por Denise Sáenz
Debido a la gran diversidad de productos y servicios que hay actualmente, el consumidor necesita saber algo más allá de la relación costo-beneficio para poder elegir un producto. Ese “más allá” es un valor agregado que diferencia una marca de la otra y que brinda al consumidor un beneficio que percibe como único, por lo tanto lo lleva a conocer esa marca y, en el mejor de los casos, a conseguir su fidelidad.
La tendencia del sensorial marketing es que ese beneficio extra del que hablo es una experiencia que la gente debe experimentar en todo lo que implica el proceso de compra, dicha vivencia puede ser a través de los sentidos.
Utilizar elementos que involucren los sentidos provoca que el consumidor asocie imágenes, olores, colores y sabores con la marca, y si además cubre sus necesidades, hay más posibilidades de éxito.
¿Cuántas veces el perfume de alguien te remite inmediatamente a otra persona o a un lugar, te recuerda algo que viviste o simplemente te hace sentir feliz? Esto mismo puede lograrse con una marca, por ejemplo, el olor a nuevo de un coche es inconfundible y es un elemento que se toma en cuenta a la hora del diseño, tal y como sucedió con el Nuance de Cadillac, pues uno de sus valores de marca es ese olor a nuevo. Incluso puede ser algo incidental que cuando se identifica la reacción positiva de la gente se explota más, como el olor a kilómetros que despide KFC (mmm, un bisquet…).
Yo creo que una táctica bien aplicada puede generar muy buenos resultados y me gusta la idea de involucrar al consumidor brindándole experiencias que le dejen un buen sabor de boca en un día común y estresante como los que casi nunca pasamos en las grandes ciudades.
Se vale tocar, oler y probar. Por Felix Ríos
Unas cuantas palabras de un buen escritor; o unas pocas pinceladas de un buen pintor; incluso algunas notas de un buen compositor, pueden ser capaces de transportarnos a otra realidad. La diferencia entre un artista y un publicistas es muy sencilla; el artista expresa y el publicista comunica, aunque muchas veces solemos equivocarnos en esta apreciación. La tarea de un publicista no es precisamente la de convertirse en un genio para que a través de sus imágenes, sonidos o palabras, sumerja a las audiencias en una realidad alterna, por ejemplo, si yo como publicista debo de crear una comunicación para una marca de perfumes, no necesariamente tengo que convertirme en Patrick Suskind para ser capaz de envolver a las audiencias en una realidad olorífica alterna a través de un solo copy; por qué no usar simplemente el aroma en mi comunicación.
El que durante mucho tiempo se pautara la publicidad en los medios masivos de comunicación provocó que nos acostumbráramos a tener que codificar en imágenes, sonidos y palabras, es decir, sólo éramos capaces de utilizar dos de los cinco sentidos del ser humano; la vista y el oído. Las personas interpretan su realidad a través de la utilización de sus cinco sentidos – o seis para aquellos que ven gente muerta –, así que a diferencia de los artistas los publicistas sí pueden utilizar, aromas, texturas y sabores para llevar una comunicación más efectiva a las audiencias, una comunicación que le ayude a las audiencias a decodificar de una manera más sencilla lo que la marca le quiere trasmitir.
Así que si quieres comunicar una textura, utiliza el tacto; un sabor, utiliza el gusto; un aroma, utiliza el olfato, o si quieres comunicar confort, entonces aprovecha varios de los sentidos y estimúlalos de una manera que el consumidor decodifique ese confort que quieres trasmitir.
http://pensamientoyeti.blogspot.com
Sensorial Marketing Por Vero Molinar
¿A qué huele una taquería, qué es lo primero que percibes? ¿Qué sonidos tiene? ¿Qué textura tienen las mesas, los bancos o sillas? Preguntar a qué saben los tacos está de más, ¿cierto?
Es increíble la cantidad de mensajes que recibimos en un lugar sin estar conscientes de ello. Ahora imaginemos que todos esos mensajes tienen una razón de ser y que estratégicamente están coordinados. La clave es la sinergia, elegir una serie de sensaciones a percibir por un comprador, lo que ve, lo que huele, lo que toca, escucha o prueba; mientras más puntos de contacto tengamos con el consumidor, mucho más experiencias memorables dejaremos en él.
First Impressions: Last Impressions, o lo que es lo mismo, “no existe una segunda oportunidad para la primera impresión”. Pero bien, el hecho es que las marcas deben elegir qué sensaciones son las más determinantes y seleccionar los caminos para hacerlo, ya que esto sin duda dejará una huella indeleble en la mente del comprador; ahí está la oportunidad que una marca tiene para capitalizar sus esfuerzos.
De un tiempo para acá, las marcas buscan establecer más contactos con sus clientes; pensemos en Nokia, Windows, Nextel, inclusive el mismo iPod, que además de tener una firma gráfica bien definida y también reconocible en formas y colores, ahora buscan también los sonidos o los aromas, en realidad los aromas nos llevan a través del tiempo, nos pueden ubicar en épocas, en edades y situaciones muy particulares, por ejemplo: ¿A qué huele la casa de tu abuela?, o ¿de qué color es una oficina de gobierno y a qué huele? Interesante, ¿no?
Pongámoslo de esta forma: Si todas estas preguntas de alguna forma tocaron nuestra memoria, sin duda tocaron también alguna emoción personal y esto es lo más importante del trabajo de una marca en la vida de los compradores, “poder tocarlos”. Puede ser un factor de moda o tendencia, lo cierto es que, si una marca elige adecuadamente las formas y los momentos en los que su marca puede entrar en contacto con sus compradores y poder dejar una huella o tocar sus emociones, perdurará en la mente del público, ¿no es esto lo que buscan todas las marcas? |