Noviembre 2007

"A veces veo programas en la tele"
Estimado televidente: ¿No estás un poco harto de que las televisoras del Ajusco y del Pedregal invadan el contenido de tus programas preferidos con marcas? ¿No crees que esta práctica rebasa los límites de la salud mental?

En esta edición de GEN W ADN nos dedicamos a quejarnos con enjundia -qué raro, nos sentimos de pronto como orador de Pare de Sufrir- de las menciones de marca y el producto integrado, pues sentimos que nada los va a detener. Ya vemos venir el logotipo de Dolce Gabbana en la banda presidencial o el símbolo de McDonald's al fondo del salón de sesiones del Congreso de la Unión.

Claro que estamos exagerando -como el de Pare de Sufrir-, pero creemos hacerlo con un buen fin: Ayudar a cobrar conciencia para que sea posible limpiar la pantalla de tanto discurso comercial sin regulación, escrúpulo y sin gracia. Nomás acuérdense de Daniel Bisogno anunciando medicina, es la imagen más hardcore que soy capaz de generar.




En este número:

Hasta en la sopa te veo o como aprendí a dejar de preocuparme y amar el product placement
Por Antonio Salgado, invitado de GenW ADN
"Justo en el blanco y en los blanquillos"
Por Félix Ríos
Hoy juega México
Por Carlos Estrada



El síndrome Feyo Adame
Algunos clavados de la mercadotecnia como yo todavía recordamos a Alfredo Adame y sus inefables menciones de marca en el programa Hoy, que se transmitía de lunes a viernes a eso de las 10 de la mañana hasta hace algunos meses. Lo triste es que Doña Chayo, la señora de los jugos y sángüiches de la colonia, ya sustituyó a "su Feyo" con los conductores de la nueva emisión (póngales usted nombre y apellido, total, todos son lo mismo). Así de ingrato es el amor de nosotros consumidores.

Dos puntos importantes quiero tocar en este texto. El primero tiene que ver con lo injusta que es la inclusión de las menciones y product placements en un programa.

Si yo fuera un cliente que contrata espacio en el carrier, haría este tipo de cuenta: ¿Contra cuántas marcas compito el share of mind en las dos horas de transmisión de Hoy? Dividiría después: 18 minutos de spots de 20 segundos, es decir, 54 spots en teoría. Entonces si yo meto dos comerciales, puedo suponer que tengo el 3.7 del ruido publicitario o share of voice.

ver el resto en: http://www.48gradosgenw.blogspot.com/

GenW informa al medio tiempo…

Vero Molinar, enlace táctico de GenW, presenta seminario en Guayaquil, Ecuador, del 15 al 17 de noviembre. Los camiones salen en la TAPO.

Félix Ríos, creativo senior de GenW, se paseará por Tapachula del 9 al 11 de noviembre para ofrecer el taller de creatividad "El Talachas". Le queda perfecto.

Hasta en la sopa te veo o como aprendí a dejar de preocuparme y amar el product placement
Por Antonio Salgado, invitado de GenW ADN

La tortura comienza en el segundo después de que me acomodo frente al televisor y lo enciendo. En una escabrosa telenovela mexicana cuyo nombre no puedo, o tal vez no quiero recordar, se encuentran cenando ante una mesa llena de fuentes y enseres de cocina, tres personas. Al centro de ésta una viejita mete - con entusiasmo- su cuchara a un plato de sopa, a su lado izquierdo un hombre fornido con el pelo exageradamente largo se limpia la boca con una servilleta de tela y frente a él, una mujer que viste de gala -como si no pudiera ser más absurda la situación- empuja su plato hacia delante y pregunta:

-¿Quieres más sopa Ramón?
-No, muchas gracias, la cena estuvo riquísima, contesta el forzudo poniendo énfasis en el quí, ¿Cómo la preparaste?
- Pues mira, es una receta que me enseño mi abuela. Sólo pones a cocinar la sopa y antes de que esté lista, le agregas unos pedacitos de queso Nochebuena Light, veras que rica y sabrosa te queda.

No puedo contener el asco que esta escena me provoca, no obstante tampoco puedo cambiar de canal, algo de todo este sinsentido me deja cavilando un rato. No sólo -pienso- tengo que cansarme el dedo cambiando de canal cada vez que cortan a comerciales, sino que tengo que soplarme anuncios, también, dentro del programa. En fin, ver la televisión, como ya escribí al principio, puede ser una tortura.

La utilización del recurso del product placement en el cine, radio o televisión no es nada nuevo ni nada que cause sorpresa. Las marcas durante muchos años han invertido cantidades millonarias para tener un nivel alto de recordación entre el público. Sólo con recapitular la infinidad de anuncios que habitan, en la actualidad, en un partido de fútbol, las veces que viste a Mia Colucci anunciando toallas femeninas en la infame telenovela Rebelde o la película The Italian Job, oda insulsa a los Mini coopers, se hace esto evidente. Sin embargo esta técnica de publicidad ha llegado a niveles excesivos, insospechados, incluso molestos; no existe sutilidad alguna cuando de product placement se trata.

En el artículo Apple Gets a Big Slice Of Product-Placement Pie* , publicado en el Washington Post el 15 de Abril de 2006, la escritora Sara Kehaulani puso en evidencia que los productos Apple habían aparecido -en el primer tercio de dicho año - poco más 250 veces en distintos programas de televisión. ¡Sin embargo la compañía no pago nada para que sus productos aparecieran en dichos programas! Nada le ofrece la compañía a las televisoras mas que algunos productos o servicios como la venta de capítulos de una serie, por ejemplo The office, a través de Itunes.

A lo mejor con este exceso de publicidad las marcas logren, además de domesticarme, que al fin yo deje de lado mis preocupaciones y agradezca que me indiquen el queso que he de agregarle a mi sopa o la cerveza que debo de tomar para parecerme a mi protagonista favorito. No obstante deben tener cuidado, sino quieren encontrar de parte del publico una respuesta como la que dio David Lynch, en una entrevista durante la entrega de los premios de la AFI Dallas Internacional Film Festival en marzo del 2007, cuando le preguntaron: "Parece que hay una tendencia en Hollywood de unirse con las compañías para promocionar sus productos dentro de las películas ¿Qué piensas de esto?" A lo que Lynch contestó: "Bullshit, thats how i feel. Total fucking bullshit" y después de responder también así, nosotros, apaguemos el televisor.

*http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/04/14/AR2006041401670.html

"Justo en el blanco y en los blanquillos"
Por Félix Ríos

Hace unos días veía una pelea de box trasmitida por TV Azteca, creo que era algo importante -disculpen que no recuerde quienes eran los protagonistas pero como la verdad nunca tuve cultura deportiva televisiva a veces se me complica identificar a ciertos personajes relevantes-.

El punto es que mientras veía la pelea junto con el abuelo, el cronista narraba la bola de catorrazos que se daban el uno al otro y de repente menciona algo así: "…y vean como está dando justo al blanco así como Just for Men da justo a las canas". Obviamente mi reacción inmediata fue de salir a la calle a buscar una tienda abierta para comprar Just for Men, no sé para qué, pero como que se me antojaba (obviamente estoy siendo un poco sarcástico).

Cada vez más se están sobresaturando los medios de comunicación vorazmente; las marcas y los medios de comunicación están buscando la manera de que estemos expuestos a la publicidad. Ni siquiera nos dan oportunidad de meter las manitas.

TV Azteca fue inteligente al darse cuenta de que el consumidor busca la manera de no estar expuesto a las ejecuciones publicitarias, pero más inteligente fue al poner varias ejecuciones durante la narración de la pelea justo en el momento en el que consumidor obviamente no pensaba cambiarle a la tele.

Hace mucho escuche de TiVo, un aparato que salió al mercado en Estados Unidos y que graba programaciones, pero sobre todo, que evita los comerciales. También hace poco me enteré que dicho aparato está en México. Es decir, no se ve cada vez más claro que el consumidor no quiere exponerse a la publicidad.

El colmo fue cuando hace poco vi en Merca2.0, revista de mercadotecnia, que hay una nueva empresa que pone publicidad hasta en los huevos. No es albur, estoy hablando de huevos, blanquillos. Su principal justificación es que México es el principal consumidor de huevos a nivel mundial. Ahora resulta que el huevo, por ser tan consumido entre los mexicanos, es un medio masivo de comunicación. No dudo de la rentabilidad del negocio de los huevos publicitarios, pero ¿acaso el consumidor quiere ver tu marca en un huevo?.

Así que, amigos que le dedican tiempo a GenW ADN, al momento de crear su comunicación tengan en cuenta que el consumidor es una persona con sentimientos, por favor evitemos contaminarlo con prácticas agresivas de publicidad. Recordemos al buen Smith y su teoría de segmentación, recordemos que la población está dividida, así que busquemos maneras más cordiales y directas de hablarles a esos segmentos, es decir, saquemos nuestra creatividad de una forma inteligente y sin dañar a nadie, apapachemos al consumidor, quien seguramente nos lo agradecerá.

http://pensamientoyeti.blogspot.com/

Hoy juega México
Por Carlos Estrada

- Hoy va a jugar México -me dijo mi socio-, vamos a ver el partido y nos echamos unas chelas mientras hablamos del negocio.
- Ok, le dije, pero recuerda que a mi el futbol no me gusta nadita.

Quizá se deba a una larga historia que viene de la infancia. Mi madre tenía que dejarme en casa de mi tia y ahí el futbol era cosa de cada domingo; supongo que mi aberración a este deporte tiene que ver con este evento.

Decía, resulta que aquel día me dejé llevar por la invitación y decidí abrirme al experimento. La pasamos muy bien, hablamos de algunas cosas interesantes y en realidad hubo momentos en el partido que me emocionaron, pues los asistentes a aquella cantina se desbordaban de ánimo y la emoción es contagiosa, sobretodo al calor de uno que otro trago.

Sin embargo, mientras el juego transcurría, algo que me llamó la atención y que hizo acrecentar mi aberración por este deporte fue el hecho de que percibí que los espacios publicitarios estaban ocupados exageradamente, lo que me llevó a pensar una que otra cosa al respecto.

Cada 5 minutos, si no es que antes, un anuncio de algun producto invadía la pantalla de la televisión. Así, sin ton ni son, un comercial tras otro inundaban el espacio que supuestamente estaba dedicado a la transmisión del juego.

El colmo, cuando algun jugador le pegaba a otro, un anuncio de un medicamento para el dolor. Eso me sacó una sonrisa, pero no dejo de cuestionarme acerca de la saturación informativa comercial.

Los medios están sobresaturados (bonita y cacofónico pleonasmo) y tuvimos que fletarnos un gráfico tras otro, cuando la realidad es que para mí lo importante era la reconciliación con aquel deporte. Y yo me pregunto: Ante tanta información comercial, ¿qué de todo lo que padecimos en esa cantina es efectivo -además de los tequilas-?

¿Por qué se permite a los anunciantes exagerar en la promoción? Y más aún, ¿cómo puede el anunciante pensar que su mensaje es efectivo?

No hay que olvidar la percepción del espectador. Por lo que vi, ninguno de los espectadores que estaban en aquel lugar estaba encantado con esta lluvia de mensajes comerciales, lo que me lleva a pensar tambien que, si el espectador tiene un pensamiento negativo de una situación que bloquea el gusto por su afición al futbol, ese pensamiento negativo ¿no se transmitira también al producto?


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